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Reflexiones y otras cosas
14 Mar 2020

Desde el salón de nuestras casas

Parar las máquinas es parar las máquinas. Quedarte en casa, salvo cuando tengas que bajar a por leche o papel higiénico. Que no será, no, todos los días. Lee un libro, escribe un poema. Lava verduras. O lávate primero las manos y después lava las verduras. Ponlas a cocer. Revisa el correo. Enciende las noticias, pero déjalas puestas solo diez minutos: para escuchar los titulares. Bebe una copa de vino. Siéntate en el sofá, como si fuera una especie de refugio antiaéreo. Observa la lámpara del salón; ¿siempre fue tan transparente que se podía ver a través de ella? ¿Qué ves?

Ojo, que esa compulsividad matinal por el papel higiénico podría tener mucho que ver con las ganas de hacer algo. Lo que sea. Cosas. Mirad, María Toraño, escritora y Helvética de pro, está haciendo esto con su compañero:

¿No sería genial que empezáramos a hacer todxs cosas desde los salones de nuestras casas? Quedarse en casa no significa que la vida se acabe: es una maravillosa oportunidad de fijarse en las lámparas visionarias que cuelgan sobre nuestras cabezas. No estamos seguras de si esta situación hace o no hace saltar por los aires el sistema (a estas alturas, ni siquiera tenemos claro qué leches es eso de EL SISTEMA); lo que sí está dándonos es la oportunidad de mirarnos dentro (eso es CUIDARSE), y también de sentir la falta de lxs demás. Y esto último es bonito, se mire como se mire: jamás nos habíamos sentido tan hermanadas con todxs esxs viandantes que, mascarilla sobre el rostro, pasan por debajo de nuestro balcón. Un sentimiento solidario, de ternura y compasión, aunque sea en la distancia, atraviesa nuestras ciudades: estamos todxs ahí, en las mismas. Nos intuimos y nos acompañamos (compasión significa, etimológicamente, eso: acompañar al otrx en su dolor). Ahí estamos.

Usad las nuevas tecnologías: por primera vez, van a mostrar su verdadera utilidad. Vídeollamadas, chat, streaming, redes sociales… Comunicaros, con vosotrxs mismxs y con el mundo. La Casa Encendida ha lanzado #MeQuedoEnCasa, su programación on line para esta quincena de introspección doméstica. El Centro de Documentación Teatral ofrece cientos de obras grabadas gratuitas. La Editorial Hearst, acceso a muchas de sus revistas on line. El clown Guillem Albà emite en directo, cada día a las 18:03, desde su Instagram. Hay listas de películas, libros, incluso visitas virtuales a museos… Y luego están, repetimos, los propios salones de nuestras casas. Con lámparas más o menos raras que nos permiten ver las cosas como nunca antes las habíamos percibido. No podemos salir al mundo, pero HAY UN MUNDO en nuestro interior. ¿No somos, un poco, NUESTRAS CASAS?

Venga, coged libreta y boli (todo empieza, siempre, con un bolígrafo y una libreta, y lo sabemos) y contadnos qué estáis viendo, qué estáis sintiendo. No os lo quedéis dentro: este es el mejor momento para compartir. Porque lo estamos deseando: la piel, la escucha del otrx. Aquí estamos, escuchándonos. Y también riéndonos (¿os habéis fijado en lo creativxs que nos hemos vuelto, a nivel humorístico, con todo esto?). Desde el salón de casa.

Estamos de guardia. Y deseando que uséis nuestras redes (mail, Facebook, Twitter…): queremos saber qué estáis haciendo estos días en los salones de vuestras propias casas. Contadnos. Os escuchamos, os acompañamos. Y si os apetece, podéis LEER con nosotras. La lectura es una forma fantástica de sentirse en casa (que sabemos que no es solo ESTAR en casa). EL CUARTO DE LEER es nuestro rinconcito de lectura compartida: es on line y gratuito. O sea, perfecto para estas semanas. Este mes leemos a Annie Ernaux y os invitamos a todxs a uniros.

También vamos a mantener los descuentos para todos los TALLERES DE PRIMAVERA. Que son todos on line, ofrecen acompañamiento en la escritura, a vuestro propio ritmo y en colectivo. Sabéis que siempre cuidamos por darnos esta oportunidad de mirarnos dentro, de rebuscar en nuestro interior y contarlo. Y que en tiempos de encierro, lo pequeño, lo menudo y cotidiano se hace inmenso: y nos salva. Podrían no estar mal, ninguna de estas dos cosas, dadas las circunstancias. Si buscáis algo muy molón y creativo (y que da mucho gustito) para hacer desde ese sofá antiaéreo, recordad siempre: en redes o en el diario, la libreta y el boli son nuestro camino…

¡¡¡ESCRIBIR ES LA CLAVE!!!

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