917-27-45-14
info@helveticasescueladeescritura.com

BLOG

Reflexiones y otras cosas
17 Jun 2016

Una caja

/
Comments0
/

Una caja es ese receptáculo que siempre nos acompaña. Tenemos cajas grandes, cajas pequeñas. Cajas forradas de lindos colores. Y cajitas de vaselina, por ejemplo, o incluso más pequeñas. Casi todas hemos tenido una caja especial, donde guardábamos diversos tesoros acordes con nuestra edad (o no). También hay cajas de galletas, cajas de lápices, cajas fuertes y cajas registradoras. Y la caja de Pandora. No hay nada mejor que dedicarse a las cajas: una caja siempre es una promesa porque alberga un secreto, un horizonte de posibilidades, un misterio.

Yo reconozco que he sentido y siento debilidad por las cajas. Puedes decorarlas a tu gusto. Y, sobre todo, sirven para meter en ellas objetos de lo más diverso. Incluso contradictorios. Es que una sabe que los polos opuestos no siempre son tan distantes; a veces una, como las cajas, alberga en su interior luces y sombras, líquidos y sólidos. Mi caja de hojalata, esa que ocupa el tercer estante de la librería de mi habitación, esa que tiene dos cerditos rosas, en relieve, sobre la tapa, contiene una polvera antigua que me dio mi abuela y que todavía huele a polvos de arroz. Pero también un condón con morro de cerdo, que me trajo mi hermana de Amsterdam. Tiene palmitas, esas estampitas que representaban imágenes de gatitos y que, en algún momento de los primeros noventa nos sirvieron para pasar los recreos golpeándonos las manos contra el suelo a fin de darles la vuelta. Juegos. Contradicciones.

En Helvéticas creamos nuestra propia Caja hace tiempo. Lo hicimos, pensando en aquellas y aquellos que pudierais estar interesad@s en aprender herramientas técnicas de escritura. Sabéis que la autoficción es marca de la casa y que, de un modo u otro, articula casi todas nuestras propuestas. Pero éramos y somos conscientes de que la escritura comprende también una serie de elementos técnicos que pueden ser trasmitidos. ¡Y nosotras queríamos hacerlo!

Así que nos pusimos manos a la obra y elaboramos una Caja bien pensada: estructura, personaje, conflicto… Herramientas que, como hortelanas de las palabras, necesitamos en nuestra práctica diaria. Porque sí, todo el asunto de la inspiración es muy tremendo, pero… nuestra labor, como profes y coordinadoras, siempre ha sido facilitar su llegada; ¿cómo? Mediante la técnica (y sus herramientas).

Después nos quedamos mirando la Caja. Una suculenta Caja de herramientas creativas. Estábamos exhaustas. Pero aun así, dijimos: Falta algo. Quizá no inspiración, no… Atrapar la inspiración dentro de una caja debe de haber sido la aspiración de todo escritor o escritora desde los tiempos de Homero y Safo. Sin embargo, todavía no se ha inventado la caja capaz de albergarla… Pero…

Faltaba contradicción.

Como nosotras, nuestras cajas no tienen solo galletas; también metemos llaves ahí dentro; y recortes de revistas, y fotografías rasgadas, y hasta cintas métricas. A veces hay trozos de plástico brillante, que fueron algo y ya no recordamos qué. Nuestras cajas son contradictorias, como lo son sus dueñ@s y artesan@s.

Así que decidimos añadir una cantidad generosa de juego, a la nuestra: la Caja Helvética. A fin de cuentas, el bloqueo parece ser uno de los monstruos más temidos cuando escribimos. Juguemos, entonces. Pensemos en técnicas y recursos lúdicos que nos permitan romper la barrera de nuestros propios miedos (de estos, y no de otra cosa, está hecho el bloqueo).

Y así fue como terminamos de concebir nuestra Caja de herramientas; a imagen y semejanza de sus creadoras. Y, por lo que sabemos hasta la fecha, también de sus usuari@s. Aquí está, miradla. Y traed témperas, papel de colores, tijeras y pegamento; porque en este taller vamos a romper límites. Vamos a jugar con lo imprevisto: con las imágenes, con las asociaciones, con la plástica. La escritura no es un terreno acotado. Ni agotado. Mirad La Caja, y hacedla vuestra.

 

IMG_0747

Leave a Reply