917-27-45-14
info@helveticasescueladeescritura.com

BLOG

Reflexiones y otras cosas
6 Sep 2017

Septiembre: Mejor con nueces de macadamia

/
Comments0
/

IMG_3437

Nos pasamos media vida renegando de las despedidas. Yo, por lo menos. Los aeropuertos, los andenes, las abuelas… No me gustan los finales: su regusto metálico me sabe a lágrimas y a soledad. Me recuerdan que yo también -con todos mis vestidos, con las lecturas y los atardeceres- voy a desaparecer. Da igual que falte mucho o poco. Cada final, cada lágrima que vierto por lo que pierdo, me lo recuerda. Nuestras vidas son sucesiones interminables de duelos: es necesario despedirse de algunas cosas para recibir otras, me dijo una vez una amiga psicoanalista. No es pesimismo, es la vida misma.

Y yo soy la reina del drama. Quienes me conocen saben que puedo organizarme una tragedia mental en menos de diez minutos. He ideado tumores de lo más creativos. Mientras aprendía a conducir, tuve una fantasía recurrente en la que mataba a mi padre al estrellar el coche tratando de pasar de cuarta a quinta (esa dichosa palanca de cambio…). A veces me sumerjo en ensoñaciones que acaban haciéndome llorar (el famoso ¿Y si…? mágico, que utilizamos tanto como estrategia de escritura, se me vuelve a menudo en contra)… y entonces tengo que recordar que son solo eso: pesadillas. En fin, heroína trágica.

Ahora, todo esto, sin embargo, pensar en los tumores y en el diseño de todas mis demás catástrofes, tiene gracia. Más aún, recordar las pequeñas tragedias que soy capaz de organizar, me permite algo más que reírme: tomar distancia, relativizar eso tan terrible que se encuentra a la base de tanta negrura. Es decir, la muerte.

¿Habéis oído esto de que: COMEDIA = TRAGEDIA + Tiempo?

Si no podemos reírnos en la tragedia (la griega o la nuestra, la cotidiana que escribimos y protagonizamos tantos días de nuestra vida…) es porque en ella las acciones y los sucesos tienen consecuencias no solo funestas (la muerte suele serlo, nos pongamos como nos pongamos), sino también irreversibles. En una tragedia, después de la muerte no sucede nada de nada (a excepción del lamento trágico de los y las supervivientes): The End. La obra se termina. Y quien dice la muerte, dice el examen de matemáticas de junio, el bizcocho dentro del horno o ese puñetero texto fallido.

En realidad, cuando hablo de COMEDIA y de TRAGEDIA, no me refiero solo a géneros literarios y teatrales. La vida es tragedia, y la vida es comedia. Y como la muerte está presente en todas las vidas (sabemos que vamos a morir; pasamos buena parte de nuestro tiempo despidiéndonos de personas y de cosas, etc.), hay muerte en la tragedia, pero también en la comedia.

¿Cómo puede una morirse en comedia? Vuelvo un instante a la literatura. ¿Alguien recuerda al personaje de la portera en La elegancia del erizo? ¿Y al padre de Las invasiones bárbaras? ¿Qué hay del abuelo de Pequeña Miss Sunshine? Lo que diferencia a la muerte en la comedia, es que nunca marca el final de las historias. La muerte forma parte de la vida, y desde esta perspectiva (cómica), lo mejor que pueden hacer los personajes (y lo mejor que podemos hacer nosotras) es asumirlo, integrar la pérdida y seguir adelante. Presentarnos al examen de septiembre, probar a echarle más levadura al bizcocho, reescribir por enésima vez el dichoso texto.

La comedia no significa risa, sino aceptación y esperanza. Es una opción valiente que nos muestra en toda nuestra desnudez e imperfección. Y que al mismo tiempo permite reconciliación y esperanza. Somos finitas, limitadas e imperfectas: volvamos a intentarlo. En eso consiste todo. Que todo final es al mismo tiempo un principio.

Septiembre es ese mes de los comienzos. Forzosos, a veces, puesto que el verano queda atrás. Comienza la cuesta hacia el otoño. Cuesta arriba o cuesta abajo; es una cuestión de perspectiva. Como heroínas trágicas, nos deprimimos. Como personajes cómicos, que también somos, nos rascamos la cabeza frente al espejo, con algo de pereza, y bajamos a comprar un litro de helado al supermercado. Mejor con nueces de macadamia.

A partir del 9 de octubre, estaremos desgranando textos, propios y ajenos, en clave de comedia: será en ¡JA! (Taller de comedia y escritura). ¡Únete!

 

(Imagen de Pequeña Miss Sunshine, 2006)

Leave a Reply